Bread and butter a la francesa


No hay motivo para tirar los restos de pan, croissants y pasteles. Hay muchas maneras de aprovecharlo. Torrijas, tostadas francesas, picatostes, son parte de una cultura internacional culinaria de aprovechamiento de las sobras donde sobresalen platos como la mismísima paella.Vale la pena antes de comprar, echar un buen vistazo a la nevera o al congelador y  sacar partido de esos restos. Puedes sorprenderte de lo que sale de un cajón olvidado de la nevera y un poco de imaginación.
El pan es uno de los recursos que más juego dan. Con los restos de brioche y pan que tenía elaboré ayer este budín o "bread and butter" en  versión francesa del libro Crujientes de Richard Bertinet.
Para hacerlo necesitaremos una buena base de pan, pasas y un poco de crema pastelera.

Pizza rápida de Jamie Oliver


Debo confesar que la pizza nunca ha sido mi plato favorito. Aunque en días en que mi sombra se apodera de mi cuerpo y alma, la tentación de pedirte una prevalece sobre todos los gustos.
El caso es que para mi humilde opinión se le añaden demasiados ingredientes. La masa ni se nota y acaba convirtiéndose en una tarta enorme de verduras. Verduras u otros elementos. Y demos gracias que la masa no se nota, porque encontrar una buena base no es un asunto fácil.
A mí me gusta bien fina, crujiente y con pocos ingredientes. Contra menos mejor. Oregano, mozzarella y poca cosa más. En Francia consigo encontrar pizzas, con base de crema en vez de tomate, deliciosas. Pero aquí no se acostumbra tanto a estas coberturas, por lo que he empezado a hacerlas yo.
De recetas de pizza hay muchas, tantas imagino como casas en Italia y como gustos.
Al principio seguí la receta de Richard Bertinet en su libro Panes. Pero el proceso de elaboración de su receta, aunque muy rica, lleva demasiado trabajo para mi gusto. Se trata de una masa con aceite, y por lo tanto más complicada para amasar a mano, y con un levado largo. A poder ser toda una noche en la nevera.
Como para mí la pizza suele ser un recurso para los días que no puedo con mi alma, no tenía mucho sentido complicarme tanto la existencia. Por lo que empecé a buscar una receta intermedia. Y la encontré en el libro  La cocina italiana de Jamie Oliver.
De este libro os hablaré otro día con más calma. Pero ahora vamos a por la pizza.

Gnocchis caseros con salsa de pollo



En casa tenemos un tradición. Cada vez que mi hijo mayor vuelve de las vacaciones que pasa con su padre, hacemos una fiesta gastronómica. Un postre, una salida a un restaurante, unos blinis con salmón. Este año le prometí gnocchis caseros. Tenían que ser especiales. Por lo que descarté las salsas clásicas con tomate y queso y me decidí a acompañarlos con este guiso de pollo. 
Es como una especie de reto y empiezo a pensar el menú poco después de irse. Que bien se cocina para alguien querido. 
Primero empecé con los ñoquis. No os asustéis. Hacer ñoquis en casa es bastante sencillo. Hacer pasta en general es bastante más simple de lo que os imagináis. No necesitáis máquinas especiales ni nada. Si los tenéis pues mejor, pero si no la hacéis a menudo con un rodillo, un tenedor y poca cosa más basta.

Sorbete de té de cerezas


Esta es la historia de un sorbete que quería ser jazmín y se convirtió en cerezo.

La cocina es como la vida, muchas veces las cosas funcionan o se descubren por la fórmula ensayo/error. En esto caso por echar mano de lo que tenía en casa. A falta de té de jazmín probé con un Sakura. Un té japonés de cerezas que convierte mi jornada laboral frente al ordenador un poco más zen.

No tenía muy claro si el sabor ya dulzón de este té pegaría muy bien con tanta miel. Pero no sólo pegó, lo mejoró.

Lo que no mejoró es la foto. En casa llevan mal lo de comer frío por las fotos, pero lo de comer helados calientes simplemente no lo aceptan.

Aquí tenéis los ingredientes:

  • 500 ml de agua
  • 50 g de miel de acacia 
  • 150 g de azúcar
  • 2 medidas de té de cerezas o 2/3 saquitos (para medir utilizo el mismo filtro de té, el mío es de esos en forma de cuchara)
Elaboración:
  • Hervimos el agua y dejamos infusionar el té durante 3 horas.
  • Añadimos la miel y el azúcar.
  • Lo preparamos en la heladera y lo dejamos en el congelador al menos dos horas.
Los sorbetes como veis son muy simples de preparar, frescos y más ligeros que los helados. Vale la pena experimentar.

Pain brioché

El pain brioché, o pan abriochado, es un pan artesano francés conocido como el brioche de pobres. Ya que por su composición, menos rica, se podría considerar un brioche de menos calidad. 
En realidad es mitad pan mitad brioche y en casa nos gusta más que el brioche porque es menos graso y pesado. Por eso, es uno de los panes que más elaboro. Tostado y untado con mermelada. Así nos lo comemos. Es nuestro desayuno especial.
Amasar brioche a mano es un reto, se escurre de las manos de tanta mantequilla que lleva. Y el resultado creo que no compensa si lo comparas con este pain brioché que cuesta un poco menos de hacer y no deja de estar delicioso.
Aún así, como todas las masas dulces con mantequilla y azúcar, cuestan un poco más de elaborar. Mi cocina siempre acaba sufriendo las consecuencias de las primeras proyecciones de masa. Pero aún así no paro de hacerlo. Me encanta.
Ingredientes:
  • 500 g de harina blanca (la referencia francesa es la T55, Mónica Iglesias me dijo que  corresponde a la harina normal que venden aquí, pero lo mejor es probar. Cada harina es un mundo y reacciona diferente al agua y al levado)
  • 250 g de leche
  • 2 huevos
  • 40 g de azúcar
  • 25 g de levadura
  • 10 g de sal
  • 100 g de mantequilla
  • 1 huevo para pintar la superficie
Elaboración:
  • Ponemos todos los ingredientes, excepto la mantequilla, en un bol.
  • Amasamos hasta que esté bien desarrollada la masa. Yo le doy un primer amasado en el mismo bol con una espátula flexible y cuando ya no hay harina suelta, la sigo amasando a mano con el método francés (el mismo que describe Bertinet) en la mesa de trabajo. Este método es perfecto para masas hidratadas o dulces. Y cuando le coges el truco es muy fácil. 
  • Añadiremos la mantequilla a trocitos poco a poco a la masa sin dejar de amasar.
  • Una vez tenemos la masa bien desarrollada, la metemos otra vez en el bol y la cubrimos con un paño o, mejor aún film de plástico.
  • Dejamos reposar 2 horas a temperatura ambiente (ojo, yo ahora en verano y en mi cocina que es muy calurosa sólo la dejo una hora). 
  • Cortamos en porciones y pre-formamos. Para un molde pequeño bastarán 3 porciones. Contad que para esta cantidad de masa os saldrán 2 panes. A mi me gusta utilizar moldes descartables de aluminio. También utilizo los moldes de plum cakes.
  • Le damos forma de bola y las colocamos dentro del molde en fila india. Una pegada a la otra. Así es como conseguiremos que el brioche tenga esta forma como con jorobas. También podemos inventar formas. Por ejemplo en un molde redondo dar una forma de flor. 
  • La masa no debe sobrepasar la mitad de la altura del molde.
  • Pintamos la superficie con huevo.
  • Cubrimos y dejamos levar 90 minutos más (ojo otra vez aquí con los tiempos de levado)
  • Precalentamos el horno a 200º.
  • Volvemos a pintar con huevo.
  • Horneamos hasta que al pinchar con un palillo salga limpio. Unos 15 minutos para los panes pequeños y unos 40 para los grandes.
  • Si veis que se dora mucho, cubridlos con papel de aluminio durante el horneado.
  • Ahora sólo falta comerlo. Yo siempre congelo uno de los panes, así tenemos para otro rico desayuno.