Tarta Saint Honoré

Las vacaciones quedan lejos ya para este desgatado cuerpo. El sol y un ritmo más tranquilo le conceden pero una tregua. El verano aún se deja querer con sus largos días y su calor sofocante que le obliga a parar. Todo es más lento en verano y de pie en la ventana se pregunta por una extensión de este paréntesis en su ajetreada vida. Paréntesis en el que recobra el placer de las pequeñas cosas. Las tardes en las terrazas, los paseos, el sol acariciando su cara y la luz que transforma la sala en un océano de paz, el tacto de la harina entre sus dedos. 

De pie en la ventana, el reflejo del Saint Honoré en el cristal le tienta y decide alargar ese momento un poquito más.


Este cuerpo cada vez más desgastado a quién sin embargo aún le quedan muchas batallas por luchar, por conseguir, por amar. Un reflejo, un sentir, un pensar. Todas las batallas que se formaron, todas las que venció, todas las que perdió y perderá, le han concedido un áurea especial. La que ahora se refleja sentada frente a su Saint Honoré.


De todas ellas aprendió, ninguna fue en vano. Y ahora este cuerpo desgastado al que aún le queda tanto por gritar, por hablar mira hacia delante y da gracias a ese pasado que tanto le ha hecho madurar, crecer, aprender y soñar.


Sin quererlo ni beberlo, nos plantamos a medianos de septiembre. Las rutinas vuelven junto a la escuela y al trabajo. Pero a mí, que las vacaciones me quedan ya muy lejanas, este verano lo he disfrutado de una manera especial. No puedo decir que esté más descansada, ni que haya conseguido avanzar en la enorme lista de cosas por hacer, pero he conseguido un equilibrio interior raro en mí. Creo que este sol que aún consigue hacernos sudar ha tenido algo que ver. Como si a él también le costara despedirse de nosotros. Y yo disfruto y agradezco cada rayo que nos ofrece. Algo que reflejo en mis fotos que se resisten a dejar el blanco.

Pido disculpas si la frecuencia del blog no es muy regular, pero me estoy permitiendo ser un poco perezosa. Y, ¿sabes una cosa? Tu también lo deberías ser.

Tengo ganas de introducir nuevos contenidos al blog, al margen de las recetas, y también de atreverme a mostraros algunas más complejas, pero todo se andará. De momento os dejo con este gran clásico de la pastelería francesa: un Saint Honoré.


Saint Honoré

La tarta Saint Honoré lleva el nombre del patrón de los panaderos. Aunque su nombre también puede tener origen en la calle Saint-Honoré de París donde tenía la pastelería el famoso pastelero Chiboust en el siglo XIX y que dicen que inventó esta tarta y la maravillosa crema con la que va rellena.

Se compone de una base de hojaldre o masa brisa, coronada por masa choux rellena de crema Chiboust y caramelo. Con esta receta no sólo podréis aprender a hacer la tarta sino los famosos profiteroles, los éclairs, los roscones de nata y mil otras variaciones. ¿Vamos a por ella?

Ingredientes para la masa choux:

1 base de hojaldre (yo en esta ocasión la compré, otro día os enseño cómo hacerla)
125 ml de agua
1/2 cucharada de café de azúcar
1 pizca de sal
55g de mantequilla cortada en trocitos
70g de harina floja
3 huevos pequeños
1 huevo batido para pintar

Precalentamos el horno a 180º. En un cazo vertemos el agua, el azúcar, la sal y la mantequilla y la calentamos a fuego medio.

Cuando la mantequilla se funda, apartamos del fuego y añadimos de golpe la harina. Mezclamos con unas varillas de mano hasta que la harina se absorba totalmente. Volvemos a llevar al fuego 30 segundos para quitar la humedad. Volvemos a apartar. Batimos un poco los huevos y los vamos añadiendo poco a poco sin dejar de mezclar con las varillas de mano. No tiene que quedar ni demasiado compacta ni demasiado líquida. No es necesario añadir todo el huevo si vemos que ya tiene la textura que queremos. Rellanamos una manga pastelera con una boquilla no muy grande. Pintamos con mantequilla y harina una placa de hornear y formamos encima pequeñas bolas de masa choux de unos 3 cm de diámetro. Dejando espacio entre ellas para que no se junten al hornear. Guardamos el resto de masa que nos queda.

Pintamos con huevo batido y horneamos unos 25 minutos sin aire y sin abrir el horno. Cuando estén cocidos los dejamos enfriar sobre una rejilla.

Cortamos la masa de hojaldre con un círculo de unos 20 centímetros y la pinchamos con un tenedor. Hacemos un círculo alrededor de la masa de hojaldre con la masa choux que nos haya sobrado y hacemos otro círculo más pequeño en el interior. Horneamos unos 20 minutos a 180º.

Ingredientes para la crema Chiboust:

5 hojas de gelatina
120g de yemas de huevo (unos 6 huevos)
150g de clara de huevo
25 g de Maïzena
250ml de leche entera
1 vaina de vainilla
50 g de azúcar blanco (para las yemas)
50 g de azúcar blanco (para las claras)

Esta crema es un poco más ligera y suave que la crema pastelera pero la elaboración es muy, muy parecida a la que ya os he enseñado a hacer en otras recetas.

Ponemos en remojo, en agua bien fría, las hojas de gelatina. Las escurrimos y secamos con un papel de cocina y reservamos.

En un bol batimos las yemas con el azúcar y la Maïzena. En un cazo hervimos la leche con la vainilla abierta de arriba abajo. Incorporamos la leche caliente (retiramos la vaina) sobre la mezcla de huevo, mezclamos y volvemos a meter al fuego hasta que se espese. Retiramos del fuego y le añadimos la gelatina.

Montamos las claras de huevo añadiéndole poco a poco el azúcar. Una vez montadas, añadimos un poco de claras a  la crema, mezclamos con fuerza y añadimos el resto de clara, esta vez mezclamos con cariño, de forma envolvente.

Rellenamos una manga pastelera y rellenamos los choux por la base. Reservamos el resto de crema.

Ingredientes para el caramelo:

400g de azúcar blanco

Vertemos en un cazo un poco de azúcar hasta que se funda a fuego lento y vigilando que no se queme, mezclando con una espátula de madera. Añadimos un poco más de azúcar sin dejar de remover. Y acabamos de añadir el resto. Cuando coja un color dorado, paramos el fuego y mojamos la punta de los choux con mucho cuidado de no quemarnos los dedos.

Vamos colocando los choux alrededor de la masa de hojaldre. Con el resto de crema rellenamos el círculo pequeño que hemos hecho en el centro del hojaldre. Y acabamos de decorar si es posible con una boquilla Saint Honoré el resto de la masa (yo no lo he hecho porque añadí los arándanos) .

¡Buen provecho!

12 comentarios

  1. Una maravilla de tarta........toda una delicia y que presentación tan bonitaaaa¡¡¡¡
    Muchos besitos y feliz semana¡¡

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    1. Ohhh, muchas gracias :-) Espero que tu también estés teniendo una bonita semana. Un beso enorme!

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  2. Una de mis favoritas...tanto que la elegí para uno de los días más importantes de mi vida...
    Me has hecho recordar
    Un beso guapa
    Marialuisa

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    1. Marialuisa, me ha hecho mucha ilusión pensar que te ha recordado un día tan especial en tu vida :-) Un beso preciosa

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  3. Una tarta preciosa y....¡deliciosa! Las fotos son muy bonitas.
    Besos,
    Olga

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  4. Quina pinta més bona! Mai he testat una Saint Honoré, pero segur que de fer-lo tindia que ser casolana :)
    petons bonica

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    1. Doncs es d'aquelles coses viejunas que es conservan perquè estan bonísssimes....:-) Petonàs preciosa!

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  5. Pedazo de tarta! Uhmmm encima super bonita! Da pena hacer corte y ponerse a comerla, aunque estoy segura que como se empiece no se para! Besines

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    1. Sí, esta es de las que duran poco ;-) Muchas gracias Elena!Un beso enorme!

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  6. Una recepte que ting per fer. M'encanta. Las fotos son preciosas.
    Petons

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    1. Merci preciosa. És un clàssic que s'ha de provar, sens dubte. Les teves fotos sí que són boniques ;-) Petonàs

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