Como todas las recetas de Richelle, estos panecillos, pizzetas o como les queráis llamar, son sorprendentes, especiadas y fáciles de hacer. Por lo que son una buena solución para una cena informal.
Lo único que tenéis que tener en cuenta es dejar levar la masa la noche anterior. Tranquilos, ya veréis que no es nada.
Ingredientes para la masa (para 4 personas):
- 400 g de harina blanca
- 350 g de agua
- 10 g de sal
- 1 cc levadura de pan
- 1/2 taza de café de cebolla deshidratada frita (en Ikea la tienen y también en Próximo Oriente en la calle Balmes de Barcelona)
- 1 huevo
- ajo en polvo
- Cayena en polvo
- Oregano en polvo
- Queso rallado
- Aceite
- Mezclamos todos los ingredientes la noche anterior en un bol con la ayuda de una espátula (o mano) y lo dejamos levar fuera tapado con trapo (mejor un plástico para que no se reseque, los gorros cutres de ducha de los hoteles son geniales para esto)
- Al día siguiente, calentamos el horno al máximo.
- Cortamos la masa en el tamaño que queramos y la disponemos en forma de panecillo o pizzeta en una bandeja de horno cubierta con papel de hornear. Yo las hago individuales y redondas, pero podéis darle la forma y tamaño que queráis.
- Pintamos con el huevo y espolvoreamos con el ajo, la cayena, el oregano y el aceite (a ver esto va a gustos, si queréis ponedle sólo oregano y andando).
- Lo dejamos en el horno más o menos 6 minutos.



