Helado de queso con fresas y galletas

Sentada, con la ventana abierta a su lado, tecleando, el alma en paz. La luz se refleja sobre la mesa como un espejo de su calma interior. Los pies descalzos de María apenas rozan el suelo. Todo se eleva en un estado que roza lo sobrenatural. Su cuerpo ya no es el que era años atrás, su cara emana el cansancio de batallas pasadas. Ya no oculta la barriga y su piel no ansia el sol que cae a plomo en la ciudad. El silencio de la casa la acoge como un manto. Casi de puntillas, se levanta. El ruido del congelador rompe tímidamente el momento. Y allí de pie, apoyada en el mármol que tantas veces le acompaña, cierra los ojos mientras el sabor del helado de queso se funde en su boca lentamente.

Helado de queso con fresas
Por momentos, su corazón se comprime y se siente culpable por disfrutar de un paréntesis extraño en su vida. El tiempo le pasa rápido y los días le cunden. Sabe que su soledad temporal es un privilegio que debe disfrutar, pero generaciones de anclajes sociales le pesan sobre su espalda a la que cada vez le duele más la larga capa que debe acarrear.

Helado de queso con fresas
Es una lucha sin fin, lo sabe, pero cada batalla ganada es un paso más. Y su camino aún tiene que dar de hablar.

Helado casero de queso con fresas y galletas

Esta receta de helado es muy fácil pero al no llevar ningún estabilizante ni azúcar invertido es mejor no congelarlo una vez hecho para evitar la cristalización. Para hacerlo necesitaréis de una heladera o ir poniendo y sacando del congelador varias veces y mezclándolo cada vez bien.

Ingredientes:

400 g de queso tipo Philadelphia
4 yemas de huevo
500 ml de leche
100 g de azúcar
2 cucharadas pequeñas de azúcar avainillado
10 galletas María o Digestive (la cantidad es al gusto)
300 g de fresas
80 g de azúcar
200 g de agua

Los tres últimos ingredientes son para el almíbar y las fresas. El tiempo estimado es unos 30 minutos más el tiempo de enfríar.

Batimos con unas varillas las yemas con el azúcar (los 100 g) en un bol y añadimos el azúcar avainillado y la leche. Mezclamos bien. Vertimos la mezcla en un cazo y calentamos a fuego medio unos tres minutos sin dejar de remover. No tiene que hervir. Nos quedará la textura de una crema inglesa, líquida. Dejamos enfriar, mejor en nevera que hace mucho calor.

En otro bol batimos un poco el queso y le añadimos la crema. Mezclamos y dejamos enfriar en la nevera al menos 4 horas o de un día para otro. También lo podemos enfriar en el congelador pero sin que llegue a congelar.

Mientras llevamos a ebullición los 80 g de azúcar con los 200 de agua para hacer un almíbar. Lavamos y cortamos las fresas en trocitos pequeños y las echamos al almíbar. Dejamos cocer unos tres minutos y retiramos del fuego. Dejamos enfriar.

Vertimos la mezcla en la heladera hasta que coja textura de helado y en el último momento le añadimos las galletas que habremos triturado antes.

Decoramos con las fresas y el almíbar y a disfrutar. Os aseguro que está delicioso aunque las fotos no le hagan mérito, pero llevo unas semanas de locura.

Helado de queso con fresas

2 comentarios

  1. Que sabores tão bons tem este gelado, cremoso e guloso.
    Adoro as taças e as imagens cheias de luz que lindas.
    Uma taça sabia mesmo bem agora :)

    beijinhos

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