Tarta Tatin

Sentada en el asiento del copiloto, el gesto serio, las lágrimas contenidas, María observa los semáforos cambiar en su perpetuo click clack.  El verde y rojo ceden al amarillo al dejar la ciudad atrás. Los campos de maíz se extienden a ambos lados de la carretera como espectadores de su melancolía. María cierra los ojos. Casi puede sentir las puntas de las espigas rozando sus dedos. Como cuando era pequeña y se perdía en ellos. Los pinares la saludan recordándole una época de felicidad, de cenas en la playa, de paseos de cala en cala, de sueños pintados de verde y azul, de sal. Una época donde lo único que importaba era el presente. Simplicidad. La simplicidad de los sueños de infancia, del momento presente, del crujir de la manzana al morder.

Manzana

Las tartas de manzana protagonizaban sus momentos familiares. Y allí, María, en el lugar de veraneo de su infancia, anheló como nunca esa tarta tatin donde la manzana se fundía en su boca como un caramelo caliente.

Tarta tatin

Simplicidad. Cada día me planteo más si no debería volver a esa simplicidad. Sé que el día a día nos absorbe y nos arrastra en una dinámica difícil de controlar. Pero me doy cuenta que poner como excusa esto no es suficiente. Podemos, debemos, hacer algo para cambiar esta dinámica. El problema es que nos cuesta renunciar. Nos cuesta dar el salto para cambiar.

Tarta tatin

Últimamente no me siento satisfecha con lo que hago. No tengo tiempo pero me resisto a renunciar y al final las fotos no son de mi agrado. También desearía poder practicar más y hacer recetas más elaboradas para vosotros pero el ritmo en que el que vivo me impide hacer más. Sé que hacemos lo que podemos y que a veces incluso hacemos más, pero me planteo que quizá debería empezar a aprender a renunciar. A aceptar que uno no da para más y simplificar.

Sonrío al pensar en Eric Ortuño cuando nos enseñó a hacer esta tarta. ¿Una tatin? dijimos al unison. No, no es una tatin, es la Tatin. Aún puedo ver su sonrisa y esa ilusión por enseñar y crear a pesar de años de experiencia. La Tatin.

Esto, sumado a un proyecto en el que me he embarcado muy relacionado con el blog y las recetas, me ha hecho pensar que quizá de vez en cuando debería saltar esta cita semanal con vosotros. Aunque detrás, os prometo, estaré elaborando en realidad más recetas, más fotos y más historias para compartir con vosotros.

Tarta Tatin

La receta es de Hofmann y para ella necesitaréis moldes de silicona. Mejor individuales para una mejor cocción. Es una tarta con tres cocciones distintas y muy, muy rica aunque desgraciadamente al popularizarse en tantos sitios ha perdido su calidad y vulgarizado. Se sirve templada y es deliciosa acompañada de una crema inglesa como la que hice para el pan perdu.

Ingredientes para la masa sablé:

150 g de harina
1 yema
75 g de mantequilla
20 g de azúcar glas
10 g de agua

Mezclamos la mantequilla pomada (que se pueda batir) con el azúcar hasta conseguir un textura cremosa. Añadimos la yema, el agua e incorporamos la harina. No trabajamos mucho la masa porque no nos interesa que se desarrolle el gluten.

Extendemos la masa con el rodillo entre dos papeles de hornear, o mejor entre dos hojas de guitarra. Las hojas de guitarra son de plástico alimentario y son geniales porque las masas no se enganchan ni arrugan al extender. Tiene que tener un grosor de unos 3mm. La congelamos sobre una bandeja de manera que quede plana.

Ingredientes para la manzana salteada

1 kg de manzana, preferiblemente reineta o gris Canadá
100 g de azúcar
40 g de mantequilla

Precalentamos el horno a 180º. Pelamos las manzanas con un pelador para que nos queden bonitas y regulares. Las cortamos en 5 o 6 gajos y quitamos los corazones. En una sarten alta fundimos la mitad de la mantequilla. Cuando está fundida añadimos la mitad del azúcar sin mezclar al principio. Cuando empieza a caramelizar echamos la mitad de la manzana a fuego medio alto. Dejamos que se poche un poco con el caramelo, mezclando con cuidado. Es la primera cocción y nos interesa que la manzana no se rompa. Vertemos en una bandeja plana. Si lo dejamos en un bol se compota. Ahora repetimos con el resto de manzana, caramelo y azúcar.

Ingredientes para el caramelo de mantequilla

100 g de azúcar
20 g de mantequilla

Para hacer el caramelo ponemos una primera parte del azúcar en el fondo de un cazo y dejamos que se deshaga. No mezclamos con cuchara sino que movemos el cazo. Cuando haya azúcar líquido abajo ya podemos mezclar con cuchara y añadir el resto de azúcar. Una vez ya esté, apartamos del fuego y añadimos la mantequilla. Vertemos la mezcla encima de un papel de hornear, de manera que quede una capa fina y dejamos secar. Pulverizamos con un robot de cocina.

Mucho cuidado con el caramelo. Evitad poner los ojos encima del cazo y vigilad con no queramos. La temperatura es muy elevada y, lo peor, engancha. Con lo que si te quemas no te lo quitas de la piel. Os aseguro que no es agradable.

Preparamos los moldes y ponemos en el fondo un poco del caramelo en polvo. Vamos colocando la manzana de forma intercalada y solapada. Horneamos a 180º unos 20 minutos o hasta que empiece a abrirse la manzana. Esta es la segunda cocción.

Sacamos nuestra masa del congelador y la troquelamos (cortamos) con la forma del molde y la ponemos encima de la manzana. Es mejor si es un poco más pequeño que el diámetro de la base del molde. Volvemos a hornear todo unos 15 minutos más. Tercera cocción.

Esperamos que se enfríe bien antes de desmoldar.

Tarta tatin


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