Taller de pasta casera


Hay una dinámica común para todos los que coincidimos de taller en taller en Bonsfocs. Empezamos con el pan y seguimos con otras variantes: huerto urbano, pastelería, jabones, yogures… Rollo adictivo, vamos. El placer por hacer las cosas tu mismo con productos controlados y un sabor único engancha. El taller de iniciación a la pasta casera del pasado fin de semana era uno de los que más me apetecía. Le tenía muchas ganas. Y no me defraudó. Hicimos 4 tipos distintos de pasta: espaguetis con harina de castaña (deliciosos, pura mantequilla en la boca), ñoquis, que mi hijo se encargó de no dejarme probar, oriquiettes de espinacas y lo mejor: raviolis con ricota casera. Lo más. Los raviolis los disfrutamos juntos como merecido premio a una dura mañana de trabajo. Y son sin duda los mejores que he probado en mi vida.
La elaboración de la pasta fue finalmente menos complicada de lo que imaginaba. Aunque siempre comparando con hacer pan. Descubrí nuevas harinas: la de castaña y la semolina. Y me atreví finalmente a amasar sin el cuenco a partir de un volcán de harina en el mismo mármol. Me fascinó la creatividad y sabiduría de generaciones de mujeres para dar forma a los ñoquis y oriquiettes con un simple tenedor. Para variar, la estética no es lo mío. Se me da mejor el toque rústico, definitivamente ;-) Pero disfruté como una niña con la clase y me fui súper orgullosa a casa con mi pasta. Lo mejor sin duda otra vez el grupo y los anfitriones a quiénes pronto veré de nuevo para hacer cocas de San Juan. Ahora toca poner en práctica lo aprendido. No puedo esperar de la impaciencia. Cuando obtenga los resultados os los mostraré y compartiré sus secretos.

Quiche Lorraine

El domingo teníamos un picnic familiar en un parque y apenas tenía tiempo para preparar algo . Así que pensé en la quiche: fácil, rápida y resultona. La quiche es originaria de la región de Lorena al noreste de Francia. Es una tarta salada que se elabora básicamente con huevos, crème fraîche, queso, verduras y/o carne. Etimológicamente la palabra proviene del dialecto lorenés Küchen que a su vez viene del alemán Kuchen (pastel). La quiche Lorraine es la más conocida de las quiches. Diríamos que es la reina de las quiches y se caracteriza por su relleno con trocitos de panceta. El queso se añadió posteriormente. En sus inicios no llevaba. La receta que sigo yo me la pasó mi amigo Mathieu y es la que más me gusta. La pasta brisa la podéis hacer vosotros o si lo preferís la podéis comprar en cualquier supermercado.
Ingredientes para la masa
  • 175 g de harina
  • 75 g de mantequilla
  • 1 huevo
  • Sal
Ingredientes para el relleno
  • 4 huevos
  • 2 cebollas medianas
  • 1 puerro
  • 1cajita de cintas de bacon
  • 3 cucharadas de vino dulce
  • 75 g de queso ementhal rallado
  • 1 cucharada grande de crema de leche espesa (tipo Président)
  • 1/2 vaso de lehce
  • 1 cucharada grande de mantequilla
  • 1 pizca de sal
  • Nuez moscada
  • Pimienta
Preparación
  • Mezclar la harina con la mantequilla a temperatura ambiente, el huevo y la sal hasta obtener un masa homogénea.
  • Tapar con film transparente y reservar en la nevera durante 30 minutos.
  • Cortar las cebollas y el puerro en trocito y pocharlos a fuego lento en una sartén con la mantequilla.
  • En otra sartén dorar el bacón a fuego vivo y añadir las tres cucharadas de vino dulce cuando esté dorado.
  • En un bol grande añadir las verduras y el bacón y mezclar junto con los huevos, la crema de leche, la leche, la nuez moscada, la sal, la pimienta y la mitad del queso.
  • Extender la masa con un rodillo, forrar un molde de tarta previamente engrasado y recortar la masa que sobresalga.
  • Verter la mezcla anterior en el molde forrado con la masa y hornear durante 40 minutos más o menos a 180º.
Bon ap'!

Pan integral con pasas y nueces



La receta de este pan originalmente es con orejones. La saqué de un taller en Bonsfocs a quien debo la mayoría de lo que sé.
Pero como resulta que es más fácil encontrar bayas de goji un domingo que orejones, decidí sustituirlos por pasas.
El resultado no es está nada mal. Ingredientes:
  • 150 g de masa madre
  • 125 g de harina integral o semi
  • 150 g de harina de trigo
  • 125 g de agua
  • 5 g de sal
  • 30 g de nueces
  • 30 pasas/orejones
Preparación:
  • Poner en remojo las pasas en el agua de la receta.
  • Pesamos la harian, la masa madre y el agua. Mezclamos en un bol con una espátula hasta que no queden grumos.
  • Tapamos y dejamos reposar 30 minutos. Añadimos la sal y empezamos el amasado. Sabremos que está preparada cuando la masa sea elástica y tenaz. Se puede hacer la prueba de la membrana.
  • Colocamos en un bol cubierto con un trapo y dejamos reposar entre 3 y 4 horas. A cada hora, sacamos la masa y con mucho cuidado la doblamos sobre si misma. La primera vez que la doblemos añadiremos las pasas u orejones y las nueces.
  • Pasadas las 3/4 horas de levado le damos la forma final y la pasamos a la cena de levado o banneton. Donde la dejaremos reposar 2/3 horas más (segundo levado)
  • Precalentamos el horno con tiempo a 250º con la piedra de hornear y una bandeja con agua dentro.
  • Volcamos la masa sobre la pala cubierta con papel de hornear y la greñamos (yo esta parte la tengo que trabajar mucho más).
  • Introducimos nuestro proyecto de pan en el horno y tras 10 minutos bajamos la temperatura a 200º (nota: esto del horno, la temperatura y el vapor es un mundo a explorar cada uno con su horno y merece un post por si solo).
  • Dejar cocer 45 minutos. Comprobar con un termómetro la temperatura interior (tiene que estar a 95º). Si no tenéis termómetro golpead en la base del pan, si suena a hueco está bien.
  • Dejar reposar encima de una rejilla.

Brownie de chocolate




¿Te gustaría probarlo? Allá tu, te aviso que es casi obsceno prepararlo...

Ingredientes

200 g de chocolate sin azúcar

100 g de chocolate semi-amargo

300 de mantequilla (sin sal si es posible)

4 huevos

465 g azúcar (100 m si no encuentras chocolate sin azúcar)

200 g de harina de repostería

3/4 cucharadas de cacao

1 1/2 de café de esencia de vainilla

1 pizca de sal


Preparación
Pon al baño maría los dos chocolates junto con la mantequilla removiendo de vez en cuando. Cuando se haya derretido apaga el fuego y déjalo enfriar un poco.

En un bol, mezcla un poco los huevos y luego añade el azúcar. Bátelo hasta obtener un color pálido. Añade la esencia de vainilla.

En otro recipiente tamiza la harina con el cacao y la pizca de sal.

Añade el chocolate tibio a la mezcla de huevos y bátelo bien. Añade poco a poco la mezcla de harina envolviéndolo suavemente con una cuchara de madera.

Vierte la masa en una bandeja previamente engrasada con mantequilla y cubierta con papel vegetal (tiene que sobrar un par de centímetros por ambos lados).

Hornéalo unos 30 m al horno precalentado a 180 grados. Ve vigilándolo. La superficie debe ser un poco brillante. Pínchalo con un palillo para ver si está cocido. Ten en cuenta que es mejor que no esté excesivamente cocido o sea que no dudes en sacarlo antes, aunque no haga 30 m.

Y ahora sólo falta dejarse llevar por su sabor. Acompañado de una crema inglesa es simplemente orgásmico.

Muffins de chocolate

Mañana tenemos dos reuniones seguidas en la oficina. Casi cuatro horitas de reunión. Total que hemos pensado que estaría bien endulzarlo con alguna pastita. Cualquier excusa es buena y una reunión aún lo es más. Como no tenía mucho tiempo me he decidido por contribuir con unos muffins de chocolate. Fáciles, deliciosos y muy resultones. Ingredientes 2 huevos 200 g de azúcar 130 g de harina 6/8 cucharadas pequeñas de cacao en polvo (sin azúcar) 2 cucharadas pequeñas de levadura en polvo 1 cucharada pequeña de esencia de vainilla 160 ml de leche 160 g de mantequilla
Preparación
Batir los huevos con el azúcar, la harina, el cacao, la levadura, la vainilla y la leche. Cuando esté todo bien mezclado añadir la mantequilla. Poner la mezcla en moldes pequeños (de madalenas o muffins) y hornearlos durante unos 30 minutos a 180º. Cuando los pinches con un palillo y éste salga limpio los puedes sacar del horno. ¿Simple no?

Bonsfocs: aroma de pan

Sábado por la mañana. La pereza se instala en mi cuerpo. Nada que no se cure frente a un buen café con leche y un delicioso pan de arándanos y chocolate. El frío se queda en la calle, tras la puerta. La calidez del ambiente me recuerda el por qué de estar allí. Seis españoles en una clase de pan francés impartido por una profesora canadiense en inglés y traducido por una holandesa con acento andaluz. Podría ser el inicio de un chiste pero no lo es. Sólo es el reflejo de la variedad cultural que abraza esta ciudad y que sin embargo comparte un mismo perfil: el gusto por las pequeñas cosas. Joan y Mónica lo han hecho posible una vez más en un espacio que intenta recuperar tradiciones a través de los fogones. Jean Benoit, magnífica profesora, hizo el resto. Descifrar ingredientes con reglas de tres, dar forma a un proyecto y sentir la voluptuosidad de la textura de la masa en tus manos. Sin prisas. El tiempo no se detiene, simplemente toma otra dimensión. Exigencia, precisión, paciencia y una buena dosis de energía para amasar. Hacer pan puede convertirse en una buena terapia anti-stress. Y entre paso y paso, una nueva oportunidad para saborear un café, entablar una charla, descubrir un poco más de la historia de ese pan, saborear una choucroute casera deliciosa o simplemente conocerse un poco mejor. No es la velocidad del tiempo la que cambia, es la calidad. El resultado: Las mejores baguettes, pain de campagne y pan brioché que he comido nunca. La prueba: pasaron el test de mi compañero francés a pesar de la poca gracia que tuve dándoles forma ;-) No puedo esperar al próximo taller: desayuno francés. Seguro que no será el último. Más información e imágenes: http://bonsfocs.blogspot.com

Taller de pan casero en Bonsfocs

Siento cierta fascinación cada vez que observo la maravillosa química de la vida al alimentar la masa madre o levar el pan. No puedo evitarlo. Me siento irresistiblemente atraída por las burbujas que se forman y no dejo de sorprenderme por lo que puede llegar a crearse partiendo sólo de harina y agua. Disfruto observando a través del cristal los cambios que se producen día tras día, hora tras hora. Y no sólo observo, huelo cada transformación. Es la naturaleza en todo su exponencial. Esta atracción por la magia de la vida es la que me empuja a seguir aprendiendo, experimentando y descubriendo al igual que a los compañeros y compañeras que voy encontrando por el camino en los talleres. Juntos aprendemos y compartimos nuestras ganas por entender y mejorar. Alimentar, resucitar, revivir, secar, rehidratar, compartir. La masa madre es como un bebé. Hay que mimarla. Y las harinas son todo un mundo. Todo tiene su qué y su razón de ser. Desafortunadamente no dispongo del tiempo que desearía para elaborar pan. Pero disfruto mimando mi masa madre día tras día mientras espero que llegue el sábado para meterme de lleno manos en la masa y elaborar de la nada un pan rústico o un maravilloso pain brioché con que vestir las mesas el fin de semana.
Tendré que contenerme, porque este sábado volví de nuevo a Bonsfocs. Esta vez para iniciarme en la vionnesserie. Otra vertiente que promete y mucho. De momento os dejo con unas imágenes del pasado taller. En posteriores posts espero poder mostrar parte de sus secretos. Parte del encanto es poder compartir.

Pan de molde con poolish

Porque la única manera de aprender es probar y probar, sigo experimentando con distintos panes. Esta vez he seguido la receta de una compañera de taller para un pan de molde que culminé con sésamo negro. La próxima vez probaré con semillas de amapola. Sí, habrá una próxima vez vista la textura final que deja en el paladar este magnífico pan. Ingredientes Poolish La verdad es que yo he sustituído el poolish por masa madre, pero aquí tenéis los ingredientes para el poolish. Otro día dedico un post entero a mi tamagoshi preferido.
  • 200 g harina de fuerza
  • 120g de agua
  • 5 g levadura
Ingredientes masa
  • 500 g harina de fuerza (aquí la más parecida que encuentro es la panificable, una T65 francesa también va bien)
  • 150g poolish
  • 300 g agua
  • 20g azúcar
  • 10 g sal
  • 50 g mantequilla
  • 15g leche en polvo
  • 25g levadura fresca
Preparación
  • Para formar el poolish, amasar los ingredientes hasta obtener una bola. Colocar la bola en un cuenco cubierto con un film y dejar fermentar en la nevera 24h.
  • Para formar el pan, amasar todos los ingredientes hasta conseguir que la masa tenga el aspecto del culito de un bebé. Lo mejor es hacer la prueba de la membrana. Se trata de coger un trozo de masa e ir extendiéndola con los dedos hasta conseguir una especie de velo (esto significa que las cadenas de glúten se han unido perfectamente). Si lo hacéis con panificadora es 1 h 30 en el programa de amasado.
  • En una superficie con un poco de harina, poner la masa y dividirla en dos partes. Dar forma de cilindros a cada una de las partes y ponerlas en dos moldes rectangulares.
  • Cubrir los moldes y dejar levar en un sitio templado una hora y media apróximadamente.
  • Hornear a 190º durante 35/40 minutos.
Simplemente deliciosos.

Croissants maison au beurre

Bueno, bueno, quien la sigue la consigue.

Fracaso total el pasado viernes. Confundí el azúcar por la sal y creé sin quererlo una nueva versión de croissant: el croissant salé. Claro que antes de darme cuenta de mi error magistral, o fuente de inspiración según se mire, escribí a Jane a Francia preguntándome cuál era el problema. Un problema con nombre propio: el mío. Por suerte Jane Benoit, quién nos dió el curso en Bonsfocs, es un encanto.

La moraleja: no hagas croissants un viernes por la tarde tras una larga jornada laboral.

Pero el domingo me dije que eso no podía ser y que tenía que conseguirlo. Y a pesar del cansancio del sábado, así fue. Resultado, 7 croissants auténticos franceses y 6 pains au chocolat. No sabría con cuál quedarme la verdad. A cuál más rico.

Esta es la receta:

500 g de harina (T55, la del super sirve)

85 g azúcar

10 g sal

20 levadura fresca

270 agua

Pasos:

Se mezclan todos los ingredientes y se amasan a mano hasta conseguir una masa homogénea y firme. La dejamos fermentar durante una hora.

Con 250 g de mantequilla a temperatura ambiente formamos un cuadrado. Primero lo aporreamos con la ayuda de un mortero (momento sublime para quitarte el stress) y luego la envolvemos con un film de plástico. La acabamos de aplanar y dar la forma con el rodillo.

Extendemos la masa con el rodillo dándole una forma cuadrada y colocamos la mantequilla en el centro en forma de diamante.



Lo cerramos en forma de sobre.



Extendemos de nuevo la masa con la mantequilla dentro, esta vez dando una forma más rectangular y alargada. La idea es que ésta se mezcle de forma homogénea con la masa.

Haremos dos pliegues sencillos y envolvemos la masa en film de plástico en la nevera durante 3o minutos. Volvemos a doblarla. Este proceso lo repetiremos 3 ó 4 veces para conseguir que la masa esté formada por varias hojas.

Extendemos la masa una última vez con el rodillo y la dividimos en dos de forma horizontal. Así podemos aprovechar una parte para los croissants y otra para los pains au chocolat o pains aux raisins. O si lo preferís todo para croissants.

Cortamos la masa en forma de triángulos para los croissants o de rectángulos para el pain au chocolat.



Formamos los croissants y los pintamos con huevo batido.

Lo dejamos levar una hora más y volvemos a pintar con huevo.




Finalmente lo horneamos a 200 grados unos 15 minutos.

Los croissants se pueden rellenar con chocolate o con una crema de almendras o crema. Aunque sólos están más que ricos.

Bon appétit!

Pan de aceitunas


Esta es mi creación de hoy. Un pan de aceitunas y bacon según la receta de Richard Bertinet. Es una masa de aceite y he utilizado levadura fresca. Está riquísimo.

Cantidad: 3 panes

Ingredientes:

  • 500 de harina de fuerza (la panificable del Rincón del Segura por ejemplo)
  • 20 g de sémola gruesa
  • 15 g de levadura fresca
  • 10 g de sal
  • 50 g de aceite de oliva
  • 320 g de agua
  • 200 g de aceitunas
  • Un ramito de salvia
  • 1 cucharada de aceite
  • 200g de panceta o bacón en dados
Preparación
  • Calentar el aceite en una sartén y cuando esté caliente añadir la panceta. Remover.
  • Cuando esté crujiente, incorporar las aceitunas y cocer a fuego medio unos 2 minutos.
  • Retirar del fuego y añadir la salvia cortada groseramente.
  • Guardar la preparación junto con los fondos de cocción.
  • Preparar la masa mezclándo la harina y la sémola con la levadura. Añadir la sal, el aceite de oliva y el agua.
  • Amasar a mano o con la amasadora y añadir la mezcla de panceta junto con los fondos de cocción.
  • Seguir trabajando la masa hasta que la preparación se hay incorporado bien a la masa.
  • Enharinar ligeramente un cuenco y colocar la masa dentro.
  • Cubrir con un paño y dejar levar 1 hora.
  • Tras el primer levado, volcar la msa en la superficie de trabajo ligeramente enharinada y formar una bola. Dejar levar 30 m más en el cuenco cubierto con un paño.
  • Volver a verter la masa en una superfície enharinada y dividirla en 3 partes iguales de unos 440g.
  • Formar cada una de las partes doblando un lado hacia el centro y cellandolo con la palma de la mano. Hacer lo mismo con el otro extremo de la masa. Finalmente, volver a doblar la masa por la mitad a lo largo y sellar los extremos para obtener una especie de salchicha.
  • Colocar los panes encima de un paño o couche de lino enharinado y cubrirlos con un paño. Dejar levar 1 hora más.
  • Calentar el horno a 230 º con la piedra de hornear en el interior y un bol con agua.
  • Introducir los panes, rociar el interior con un vaporizador de agua y hornear 30-35 minutos.