Crumble de manzana y pasas a la canela


El crumble es un pastel hecho con frutas originario de Inglaterra y tiene una curiosa historia ya que se cree que nació debido al racionamiento de alimentos durante la Segunda Guerra Mundial.
Lo que más caracteriza el crumbel es la masa de harina, mantequilla y azúcar que cubre las frutas. Se suele servir caliente y bien acompañado con una crema inglesa, helado o compota. 
Se puede hacer con muchos tipos de fruta: uvas, ruibarbo, manzana, pera, moras...
En esta ocasión la he hecho de manzana y no he elaborado ninguna base. Pero una pasta sablée elaborada con galletas tipo Maria, huevo y mantequilla le va de maravilla.
Si no le ponéis base, es mejor servirlo en moldes individuales. 


Ingredientes para un crumble para 6 personas:

  • 3 manzanas
  • 4 cucharadas de uvas pasas
  • 120 g de harina
  • 6 cucharadas de azúcar moreno
  • 135 g de mantequilla 
  • 1 cc de canela en polvo
Ingredientes para la masa sablée:
  • 1 paquete de galletas trituradas con rodillo o robot
  • 60 g de mantequilla hablandada
  • 1 huevo 
Elaboración de la masa:
  • Triturar con el rodillo o robot las galletas.
  • Mezclar las galletas con la mantequilla y un huevo hasta formar una pasta.
  • Forrar el molde con la pasta con la ayuda de los dedos.
Elaboración del crumble:
  • Dejar las pasas en remojo 30 minutos.
  • Pelar las manzanas y cortarlas en rodajas.
  • Dorar las manzanas con 25 g de mantequilla durante 8 minutos.
  • Untar el molde con la masa sablée o, si no queréis masa, untar moldes individuales con mantequilla.
  • Verter las manzanas y las pasas escurridas.
  • Espolvorear con 3 cucharadas de azúcar moreno y la canela.
  • Tamizar la harina y mezclarla con el azúcar restante.
  • Añadir 110 g de mantequilla cortada a cuadritos y trabajar los ingredientes con la punta de los dedos hasta obtener una masa con una consistencia arenosa, como si fueran migas desmenuzadas.
  • Repartir las migas sobre las manzanas.
  • Precalentar el horno a 200º.
  • Introducir los moldes en el horno y cocer unos 30 minutos a 200º, hasta que la superficie tenga un aspecto dorado.

Mi primer yogur griego



Este es mi desayuno de hoy y estoy muy satisfecha con el resultado. El sabor realmente no tiene nada que ver con los yogures griegos envasados. Está delicioso y creo que se va a convertir pronto en amigo íntimo de mi nevera.


Llevo ya años haciendo mi yogur casero natural en casa. Al principio lo hacía sin yogurtera y ahora por comodidad lo hago con. El resultado no es tan consistente como un yogur comprado pero el sabor y la posibilidad de elegir los ingredientes me compensa de sobra.


De momento he renunciado a hacer yogures de fruta o de sabores porque los resultados no me han acabado de convencer. Compré en Francia un libro de yaourts maison donde aparecen unos yogures espectaculares pero creo que el mérito del libro lo tiene el fotógrafo porque es uno de esos libros donde las recetas no salen (por desgracia hay muchos libros así).


Con lo que sí me decidí finalmente es con el yogur griego. Obtener la receta no ha sido fácil. Si cliquéais yogur griego en Google os saldrán centenares de recetas pero la mayoría son simplemente recetas de yogur casero, no griego. Y sólo unas pocas mencionan el secreto real, el filtrado del yogur.


Al final, de todo lo que leí, hice mi propia receta y esta es la que voy a compartir con vosotros.


Para empezar vamos a tener que hacer un yogur casero. Lo podéis hacer con yogurtera o sin. Para el yogur griego os aconsejo hacerlo sin. Yo lo hice con yogurtera y me arrepiento porque una vez tengáis el yogur casero lo  vais a tener que sacar de los vasos. También porque tenéis que tener en cuenta que para 3 yogures griegos vais a necesitar el doble de leche que usaríais para obtener 3 yogures naturales. 


La receta que os propongo es para obtener 3 yogures griegos de unos 100 ml cada uno.


Ingredientes para el yogur casero natural:

  • 800 ml de leche entera (yo la utilizo biológica)
  • 200 ml de nata líquida* 
  • 1 yogur natural

(*) No es necesario añadirle nata, le añadí para aumentar el nivel de grasa. Si no le añadís la nata simplemente utilizad 1 litro de leche y un yogur.


Si os decidís a hacerlo con  yogurtera simplemente tenéis que mezclar bien todo, verterlo en los vasos y dejarlo al menos 10 horas. Yo acostumbro a dejarlos 12 horas.


Elaboración sin yogurtera para el yogur casero natural:

  • Vertemos el yogur en pequeños frascos o en un bol grande que se pueda tapar.
  • Ponemos la leche a fuego lento hasta que llegue a 85º, removiendo de vez en cuando. Esto son unos 10 minutos más o menos. Si no tenéis termómetro, apagad el fuego cuando la leche empiece a humear y subir ligeramente.
  • Apartamos y removemos la leche de vez en cuando hasta que baje a 45º. Tarda más o menos una media hora. Si baja de 45º, volveremos a encender el fuego hasta que alcance esta temperatura. Si no tenéis termómetro, mete el dedo meñique en la leche. Estará a punto cuando todavía te quemes pero puedas aguantar el dedo dentro. 
  • Vertemos la leche en los botes o bol y removemos bien con una cuchara para que la mezcla quede bien homogénea.
  • Tapamos los botes o el bol y  los guardamos de manera que conserven el calor. Envueltos con papel de diario y metidos en una caja, envueltos con una mata, etc. En mi caso los introduzco dentro del microndas (sin encender) y pongo encima un taper grande de esos de ensaladera. Es un truco que utilicé muchas veces para fermentar la masa del pan en mi piso interior que era una auténtica nevera en invierno.
  • Dejamos el yogur sin mover para nada al menos 6 horas (mejor toda la noche).
  • Sacamos los botes y esperamos unos 10 minutos para que pierdan la tibieza.
Este yogur se empieza a espesar en la nevera a partir de las 4 horas y sigue espesando durante los dos primeros días. Sin abrir se conserva unos 8 días.

Pero nosotros no llegaremos a este punto porque con el yogur obtenido pasaremos a hacer el yogur griego.

Elaboración del yogur griego casero:
  • Cogemos un bol y colocamos dentro un colador (yo utilicé un colador chino). Dentro del colador tendremos que poner una tela. La mejor es la que se utiliza para hacer quesos pero yo lo hice con la tela de una vieja sábana bien limpia. También podéis utilizar un filtro de café.
  • Vertemos el yogur dentro del colador (con la tela) y lo dejamos en la nevera tal cual (bol y colador incluido) durante 4/5 horas. Si lo dejáis más simplemente será más denso.
  • Lo sacamos de la nevera y veréis que el suero lácteo queda en el bol y que el yogur se ha convertido en un magnífico yogur griego. Yo lo dejé más tiempo y parece prácticamente un "fromage blanc". 
  • Consejo: no tiréis el suero. Se puede hacer un magnífico pan de leche con él.
  • Sacar el yogur griego del filtro que hayáis utilizado y ponerlo en un bol. Batid e introducirlo en frascos pequeños de barro o cristal.
  • Ya tenéis vuestro yogur griego listo para comer.

El pa de pessic de mamá


A este bizcocho casero le tengo mucho cariño. Siempre lo he visto en casa de mi madre y es una de las primeras recetas que aprendí de pequeña, junto a la tarta de manzana y los fideos a la cazuela.

Guardo la receta en un viejo papel de libreta manchado de azúcar.

Es muy simple y acompaña muy bien con el desayuno. No es un pa de pessic estrictamente, ya que lleva levadura y la miga es más tupida, más de madalena. Pero para mí es el pa de pessic de mamá.

El pa de pessic es un dulce muy tradicional en Cataluña junto con el roscón (tortell) y el nombre en sí ya evoca dulzor. Es de esas palabras que encandelan. Un pessic en catalán es un pellizco y se llama así porque la forma de comerlo es a pequeños pellizcos.

Ingredientes:
  • 1 yogur
  • 3 huevos
  • 3 medidas de yogur de harina*
  • 2 1/2 medidas de yogur de azúcar
  • 1/2 vaso de aceite de oliva (se puede sustituir por aceite de girasol)
  • 1 sobre de levadura (tipo Royal)
  • 1 cc de vainilla
  • la ralladura de un limón
(*) Cuando digo "medidas de yogur" es porque yo utilizo el mismo envase del yogur de 125 g para medirlo.

Elaboración:

La verdad es que no hay mucho que explicar. Se trata simplemente de batirlo todo junto bien hasta obtener una textura homogeneizada e incorporarlo en un molde previamente untado con mantequilla y harina. Después se tiene que hornear unos 30 minutos  a 180º. Para saber si está listo, el truco de pinchar con un palillo funciona la mar de bien.

Espero que os acompañe como en casa muchos de vuestros desayunos.

Sopa de sandía fría

Como dice Radio Futura, hace calor. Y yo no sé vosotros pero a mi me apetecen más que nunca cosas frescas y ligeras. Tampoco me apetece mucho abrir fogones y calentar el horno.
Esta sopa fría es muy fácil de hacer y refrescante. La nata agría y el jengibre le da un ligero toque ácido que sorprende agradablemente. 
La receta es de Directo al paladar.

Ingredientes para 2/3 personas:

  • 1,5 kg de sandía
  • 2 ramitas de menta fresca
  • 200 g de nata agría o crema de yogur (yo le puse crème fraîche, la podéis encontrar en Mercadona o cualquier super grande)
  • 1 limón
  • 1 rodaja de jengibre fresco
Preparación:


  • Troceamos la sandía, quitando piel y pepitas, y reservamos unos trozos en forma de cubo para decorar.
  • Limpiamos la menta y las secamos. Reservamos las puntas también para decorar.
  • En la batidora, ponemos la sandía, el zumo del limón, las hojas de menta y batimos bien.
  • Añadimos un poco de jengibre rallado y seguimos batiendo.
  • Por último, añadimos la nata y batimos de nuevo.
  • Probamos y corregimos de acidez añadiendo más limón si es necesario.

Helado de dulce de leche


Venga que se acerca el finde. ¡A saltarse las dietas!
Os lo juro, esto está de muerte. 


Dificultad: zero
Placer: máximo
Ingredientes:

  • 500 g de dulce de leche
  • 2 tazas de leche
  • 200 ml de crema de nata para montar
Elaboración:
  • Poner en una olla el dulce de leche y la leche.
  • Una vez el dulce de leche está bien disuelto, dejar enfriar.
  • Montar la nata.
  • Mezclar suavemente la preparación de dulce de leche con la nata.
  • Meter en la heladera y dejar unos 20 minutos.
  • Dejar en el congelador al menos 15 minutos.
  • Regar con caramelo.
  • Dejar deshacer cada bocado en el paladar sin prisas.

La galette

Tras pasar un par de semanas en Bretaña no podía sino llevarme como recuerdo  un par de kilos de harina de sarraceno y un libro de recetas para practicar esta especialidad bretona.


La galette, en bretón krampouezhenn, designa la crêpe de sarraceno o blé noir. Desde los años 50 se considera un plato principal pero no es hasta los años 70 que aparece el término galette en la zona de la Haute Bretagne para diferenciarla de la crêpe dulce o crêpe de froment.


La galette se elabora a partir de la harina de sarraceno (alforfón) que es una planta de origen asiático y de la que también se elabora la pasta o soba japonesa. Suele estar rellena de carne, pescado, queso, mantequilla...


Algunos clásicos:
  • Con mantequilla (la auténtica)
  • Con cebollas doradas con mantequilla
  • La complète (jamón dulce, queso y huevo)
Para elaborar la masa váis a necesitar estos 3 elementos:




Reconozco que flipé al ver la receta de la escuela Maître Crêpier de Maure-de-Bretagne, reflipé al hacerla y quise morirme cuando vi  otra receta absolutamente distinta en el paquete de harina y más tarde otra aún más distinta en el mismo libro. Pero ya no había marcha atrás, demasiado tarde para arrepentirse. ¡Y funcionó!


Aquí tenéis la receta de la galette que hice de butifarra (la salsa la improvisé yo). Pero también la he hecho de salmón ahumado, con un chorrito de limón y bañada de crème fraîche (nata espesa).


Ingredientes para unas 7 galettes:
  • 250 g de harina de sarraceno (en Mercadona no hace mucho tenían) 
  • 8 g de sal gruesa
  • 600 ml de agua fría
  • Mantequilla
Ingredientes para el relleno:
  • 7 butifarras de payés individuales
  • 400 ml de nata
  • 200 g de queso gruyère rallado
  • Pimienta molida
Elaboración:
  • Mezclar  la harina con la sal en un bol.
  • Incorporar poco a poco agua.
  • Mezclar, en teoría a mano (yo saqué las varillas ¡600 g de agua por 250 g de harina!)
  • Dejar reposar la masa cubierta con un trapo durante al menos 4 horas a temperatura ambiente (20ºC).
  • Una vez está la masa reposada, calentar una sartén grande bien plana y engrasar con la mantequilla. (En Bretaña la  masa se extiende en forma de disco sobre una sartén especial llamada bilig con la ayuda de un rozell o rascador)
  • Freír las butifarras y reservar.
  • Elaborar una crema de queso calentando a fuego lento los 400 ml de nata líquida con los 200 g de gruyère y la pimienta en generosidad hasta que espese. Reservar.
  • Disponer la masa sobre un lado de la sartén.
  • Extender con la ayuda de un rascador dándole una forma circular.
  • Dejar cocer unos 2 minutos .
  • Girar la galette con la ayuda de una espátula o lengua. Y dejar cocer 2 minutos más.
  • Añadir la butifarra, regar con la salsa de queso y plegar la galette.
A nosotros aún nos quedan demasiado gruesas. Pero están riquísimas. No olvidéis acompañar con una buena sidra.

    Experimentando con helados caseros

    Os presento mi nuevo juguete:

    Una heladera Krups. 
    Para alguien que no quería cacharros en la cocina, empiezo a adquirir demasiados, pero se impone ser pragmático cuando el tiempo apremia y no deseas renunciar a los productos hechos en casa.  
    En realidad, llevaba mucho tiempo queriendo hacer helado casero. Lo intenté en un par de ocasiones sin heladera. Y lo de ir poniéndolo en el congelador, mezclarlo y vuelta al congelador me dio palo. O sea que cuando vi esta heladera en un outlet, entré y la compré.
    Y el post de hoy será ni más ni menos que la crónica de los tres experimentos que he realizado hasta ahora con sus éxitos y sus fracasos. Las recetas las he descubierto en blogs tan maravillosos como   La Flor del calabacín, Lola en la cocina y Pequerecetas.

    Semana 1: Helado de vainilla  con Oreos

    La receta es de Pequerecetas, un blog dedicado a la cocina para los más pequeños y una gran fuente de recursos para los que tenemos niños/as. 
    • Primer error: preparar un helado como postre para una comida sin haber probado con antelación la heladera.
    • Segundo error: dejar la preparación lista el día anterior en la nevera. Lo hice para ganar tiempo para preparar el resto de la comida pero cuando quise ponerlo en la heladera estaba completamente compacto.
    • Resultado: bueno, pero sin destacar debido a la textura. Por la noche ganó y estaba rico. Lo siento, no hice fotos, bastante liada iba ya.
    Ingredientes:
    • 250 ml de leche
    • 250 ml de nata para montar, 35,1% MG
    • 150 g de azúcar
    • 3 yemas de huevo (mediano)
    • 1 vaina de vainilla
    • 30 g de Maizena
    • 250 ml de nata para montar 35,1% MG
    • 10-15 galletas Oreo
    Elaboración:
    • Comenzamos preparando una crema. En un cazo antiadherente, ponemos a cocer 125 ml de leche, la nata con el azúcar y la vaina de vainilla. Aparte, en la leche que hemos reservado disolvemos la maizena, y añadimos las yemas de huevo batidas. Cuando la mezcla que tenemos al fuego hierva, retiramos, sacamos la vaina de vainilla y añadimos a la preparación anterior. Volvemos a poner a fuego medio, removiendo sin parar hasta que espese. Retiramos del fuego y dejamos enfriar, tapando con papel film para que no le salga costra
    • Cuando la crema esté fría, montamos con un batidor de varillas los 250 ml de nata (que deberá estar muy fría), y lo mezclamos con cuidado con la crema pastelera haciendo movimientos envolventes. 
    • Si disponéis de heladera, una vez preparada la crema y montada y mezclada la nata, volcamos la mezcla con cuidado en la heladera, y programamos 30 minutos. Cuando falten 5 minutos para terminar, agregamos las galletas troceadas. Llevamos al congelador, y sacamos unos 15 minutos antes de consumirlo.
    Semana 2: helado de mango al cardamomo

    Sólo diré dos palabras: lo más. Deliciosa esta receta de La Flor del calabacín. Un éxito 
    total. Qué rico, me da salivera sólo de pensar en él. Y encima sano y ligero. Repito seguro. Gracias a él sigo experimentando con los helados.


    La receta es para hacer sin heladera, pero yo probé con ella y fue muy bien. Es tan fácil que la hizo mi hijo de 10 años bajo mi supervisión.

    Ingredientes:
    • 125 ml de leche desnatada
    • 50 g de azúcar moreno
    • 1/2 cucharada de café de cardamomo
    • 3 yemas de huevo
    • 175 g de yogur
    • 200 g de pulpa de mango
    Elaboración:
    • Calentamos la leche en un cazo con el azúcar y el cardamomo. No hace falta que llegue a hervir, cuando el azúcar se haya disuelto, lo retiramos del fuego y lo dejamos que se enfríe un poco.
    • Le añadimos las yemas y removemos hasta tener una mezcla homogénea.
    • Calentamos al baño maría, y removemos sin cesar hasta tener una mezcla espesa. Se retira del fuego y se sigue removiendo mientras se enfría un poco. Entonces añadimos el yogur y la pulpa de mango, lo batimos,  y lo echamos en la heladera.
    Semana 3: Helado de cheesecake con mermelada de fresa

    Esta receta para mí tiene sus pros y sus contras. La saqué de
    Mercado Calabajio que a su vez la sacó de Lola en la cocina. Está muy rica, pero a mí  me quedó muy líquida. Ya avisaban en su blog. O sea que es normal, yo no acabé de seguir las reglas del juego y la cagué. Bueno, no del todo. Al día siguiente, tras pasar varias horas en el congelador asunto arreglado. Lección: no hagas helados justo antes de comértelos :-)
    La verdad es que si comparo la receta en Lola y en Mercado son ligeramente diferentes. Quizá otra lección es siempre comparar con la fuente de origen. 

    Ingredientes:
    • 1 taza de azúcar
    • 110 g de queso crema
    • 1 huevo
    • 1/2 cucharadita de extracto de vainilla
    • 1/4 de taza de leche
    • 2 cucharaditas de ralladura de cáscara de limón o de naranja (para mí gusto esto sobra)
    • 1 y 1/2 tazas de nata para montar
    • 3 ó 4 galletas digesta troceadas (4 mejor que 3, sino no se nota la galleta. Yo casi le pondría 5)
    • 3 ó 4 cucharadas de mermelada de fresa (yo la cambié por mermelada de frambuesa)
    Elaboración:
    • Batir el azúcar con el queso, añadir el huevo y el extracto de vainilla y batir bien hasta que la mezcla esté homogénea.
    • Calentar la leche en un cazo, cuando empiece a hervir verterla en un hilo muy fino sobre la mezcla de queso mientras seguimos batiendo. 
    • Llevar esta mezcla al fuego removiendo constantemente con una cuchara de madera hasta que la mezcla comience a espesar, con cuidado de que no hierva, pues se cuajaría el huevo. Si tenéis un termómetro de cocina, se deben alcanzar los 85º sin sobrepasarlos.
    • Echar esta crema en un bol y cuando se haya enfriado un poco añadir la ralladura de limón y la nata, mezclarlo bien y dejar enfríar en el frigorífico.
    • Cuando está bien fría, ponerla a helar en la heladera, cuando ya esté casi hecho el helado, mezclar las galletas troceadas.
    • Una vez el helado hecho, repartir unas cucharadas de mermelada mezclando un poco con una cuchara con cuidado de que no se mezcle demasiado.
    Este es el resultado:

    Como comenté anteriormente, en esta receta me sobró un poco el sabor de limón, para mi gusto esconde el sabor del queso. Que por cierto, en otra ocasión sustituiré por Mascarpone sólo por probar (yo siempre hago este tipo de tartas con Mascarpone o ricotta).
    También eché de menos el sabor de la galleta. Utilicé 3 galletas tipo digestive. Tendría que haber echado más.  Y puestos a hacer también debería haber puesto más mermelada.
    Por el resto genial, el sabor de la vainilla es incomparable. Y en casa encantó. Simplemente se trata de ir probando hasta encontrar la manera que más te guste por ensayo/error.
    Ahora en casa estamos hablando de cuál será el próximo: ¿fresa? ¿chocolate? De momento gana el de dulce de leche y crema catalana. Aunque a mí me apetece probar uno de te o de higos. Y al final quién lleva la cucharada soy yo ;-)

    Próximamente...más recetas de helados en Entre harinas.