Pan rústico casero

A algunas les coge por limpiar las baldosas de la cocina, a otras por pintar, a mi el síndrome nido me coge por hornear. ¿Es una forma como otra de preparar el nido no?

Ayer le tocó el turno a un pan rústico que nos zampamos con una simple tortilla a la francesa. Y es que no necesita más. Este pan te lo comes solo. Todo en él despierta los sentidos desde el sabor, intenso, al ruído de la corteza al cortarlo.

Far bretón


El farz fourn (far al horno) es un postre originario de Bretaña del que existen distintas variantes. La más conocida es con ciruelas aunque tradicionalmente el far no lleva frutas. Los campesinos solían llevárselo al campo para almorzar.

La palabra far deriva del latín farina, que significa harina. De hecho en catalán aún utilizamos la palabra latina.

Yo nunca lo había probado antes de hacerlo. Saqué la receta del libro de Richard Bertinet, Crujientes. Y mi compañero que es francés en seguida lo reconoció y me animé a hacerlo.

Viendo el resultado  y la facilidad con que se hace me pregunto por qué nunca he visto este postre en la carta de ninguna crepería. Una auténtica lástima.

Dificultad: Párvulos
Preparación: 15 minutos
Hornear: 35-40 minutos
Ingredientes: 
  • 400 g de ciruelas pasas sin hueso
  • 50 g de ron
  • Mantequilla para engrasar la fuente
  • 130 g de azúcar
  • 220 g de huevo (más o menos 4 huevos grandes)
  • 110 g de harina blanca
  • Una pizca de sal
  • 750 g de leche entera fría
Elaboración:
  • Macerar las ciruelas en el ron unas horas, o mejor toda la noche.
  • Engrasar con la mantequilla una fuente de unos 4 cm de hondo y 20x15 cm de grande.
  • Mezclar el azúcar y los huevos y añadir poco a poco la harina y  luego la sal.
  • Sin dejar de mezclar, añadir la leche fría, hasta obtener una masa fina.
  • Colocar las ciruelas en la fuente engrasada y calentar en el horno. Sólo para calentarlas un poco.
  • Retirar las ciruelas del horno y verter la masa encima.
  • Hornear durante 10 minutos. Bajar la temperatura a 180º y seguir horneando 25-30 minutos más.
Delicioso. Tenéis que probarlo :-)

La divina galleta




Por aquí seguimos alargando un poco las fechas navideñas y de paso nos divertimos todos haciendo el animal con el glaseado como podéis comprobar.

Esto es lo que necesitareis para hacer estas galletas navideñas glaseadas.

Ingredientes:
  • 200 g de mantequilla
  • 1 bote pequeño de leche condensada
  • 1 cucharada de ralladura de naranja
  • 4 yemas de huevo
  • 4 vasos de harina
  • 200 g de azúcar glas
  • 1 clara de huevo
  • 2 gotas de zumo de limón
Elaboración:
  • Mezclar la mantequilla a temperatura ambiente con las yemas de huevo, la leche condensada y la ralladura de naranja con una espátula de goma.
  • Incorporar la harina poco a poco y mezclar hasta conseguir una masa homogénea.
  • Enharinar la superficie de trabajo (sin pasarse), extender la msa con un rodillo y cortar las galletas con moldes de formas navideñas (o con la forma que más os guste). No tienen que ser muy delgadas porque de lo contrario se cuecen demasiado rápido.
  • Colocar las galletas en la bandeja de horno sobre papel sulfurizado.
  • Hornear a 200º durante 15-20 minutos. Id echando una mirada de vez en cuando.
  • Retirar las galletas del horno y dejarlas enfriar.
  • Mezclar el azúcar glas con la clara de  huveo sin batir y las gotas de limón.
  • Pintar las galletas con el glaseado.
  • Para dar color al glaseada añadirle un colorante alimenticio.

De curries

Whushu es el pequeño restaurante especializado en cocina del sudeste asático que pienso recomendar hoy.

Lo podéis encontrar en la calle Marquès de Argentera y estoy segura de que os gustará.

La ambientación del local es cálida, con una luz agradable, ideal para una buena cena con un grupo de amigos.

Los curries son lo mejor, aunque sus woks no tienen nada que envidiar. Los entrantes están pensados para compartir entre dos o cuatro. Y los postres, aunque pocos, cierran una buena cena. El brownie de chocolate con helado de cacahuete es simplemente orgásmico.
El precio, alrededor de 30 euros. Disponen de entrega a domicilio y el menú del día sale por 12 euros.

Sólo decir que hemos estado ya en dos ocasiones y no creo que sean las últimas.

Magdalenas caseras


Ayer dejé mi habitual desayuno de yogur con cereales y sucumbí al sabor de esta magdalena casera. Ñam, qué rica.

La que véis es de la primera horneada que no subió tanto, pero es que al levantarme mi familia ya se había encargado de zamparse las más bonitas. Se me ocurren varios refranes: Cría cuervos y... a buen madrugador..

Al caso, aquí tenéis la receta. Es super fácil. Sé de otras más auténticas, pero ésta queda deliciosa y se hace en un plis plas.

Ingredientes:
  •  3 huevos
  • 250 g de azúcar
  • 250 g de harina
  • 150 ml de leche
  • 150 ml de aceite (si os gusta un sabor más suave, utilizad aceite vegetal)
  • La ralladura de un limón
  • 1 pizca de sal
  • 4g de levadura química
  • 2 sobres de gasificante (lo venden en Mercadona)
Elaboración:
  • Precalentamos el horno a 180º y preparamos un molde o bandeja con papeles para magadalenas (también los encontraréis en Mercadona).
  • Tamizamos la harina con la levadura y la sal. Rallamos el limón y lo mezclamos con la harina. Reservamos.
  • Mezclamos los dos sobres de gasificante con un poco de azúcar y reservamos.
  • Separamos las yemas de las claras.
  • Montamos las claras a punto de nieve y añadimos las yemas a las claras y después poco a poco el azúcar. Añadimos el aceite y la leche y seguidamente la mezcla de harina.
  • Para terminar añadimos el gasificante y removemos bien.
  • Llenamos los moldes para magdalenas hasta el borde y las espolvoreamos con azúcar.
  • Dejamos hornear a 180º durante 20-25 minutos.
Sólo falta dejaros llevar por su sabor.

Plum cake de pera al aroma de vainilla



Ya llevaba días pensando en hacer un buen bizcocho o unas magdalenas para mojar en el desayuno o en la merienda. 


Proust ya se encargó de elevar la magdalena a arte y yo comparto la opinión de que no hay mayor placer que el de las cosas sencillas para despertar los sentidos. Incluidos los recuerdos de infancia.


Pero finalmente, al abrir la nevera, y ver el pésimo estado en que se encontraban las peras mirándome con cara de por favor haz algo conmigo, me decidí a hacer este plum cake que sin duda pasará a formar parte de mi recetario. 


La receta es de Lecturas cocina. No sé si conocéis esta revista de la que sale una edición por estación del año, pero merece la pena echarle un vistazo. Hay buenas ideas, las explicaciones son claras y los resultados excelentes. 


Aquí tenéis la receta.


Ingredientes para la masa:

  • 4 huevos
  • 250 g de harina
  • 180 g de mantequilla
  • 200 g de azúcar glas
  • 1 cucharadita de levadura
  • 1 pizca de sal
Ingredientes para las peras:
  • 3 peras
  • 40 g de mantequilla
  • 2 cucharadas de miel
  • 1 vaina de vainilla
  • 4 cucharadas de ron
Elaboración:
  • Batid la mantequilla con el azúcar glas hasta que quede una crema blanquecina. Agregad los huevos, de uno en uno, y seguid batiendo. Añadid la harina tamizada con la levadura y la sal. Mezclad bien. 
  • Tapad la masa con un papel film y dejad reposar una hora.
  • Pelad las peras y cortarlas en gajos. Dorarlas con la mantequilla durante 5 minutos. Abrir la vaina de vainilla, retirar las semillas del interior y añadirlas. Agregar la miel y el ron, mezclar y cocer 2 minutos más. Retirar del fuego y dejar enfriar.
  • Mezclad la masa anterior con las peras y rellenar un molde de plum cake engrasado previamente con mantequilla. 
  • Coced en el horno, precalentado a 200º, durante 15 minutos.
  • Bajad la temperatura a 160º y cocer 1 hora.
  • Dejad enfriar y desmoldarlo.
Yo lo acompañé de una crema inglesa comprada en Ikea. Simplemente delicioso.

Le p'ty mon: un aire de Bretaña en Barcelona


La crepería Le p'ty mon (casa pequeña) se presenta como un espacio cultural y gastronómico de Bretaña en Barcelona. Un restaurante  pequeño y acogedor regentado por una catalana donde además de disfrutar de la comida bretona puedes consultar libros, catálogos y fotografías de este bonito rincón de Francia.


Os aconsejo empezar tomando un Kir como aperitivo, un popular cóctel francés elaborado con crema de cassis y vino blanco o con champagne (Kir Royal), y saborear la cena con un buen bolée de sidra bretona.


La carta se basa en entrantes como ensaladas, patés de campagne y embutidos típicos como la andouille, una especie de morcilla que no debéis dejar de probar. 


El plato fuerte son las galettes, crèpes saladas elaboradas con harina de sarraceno,  y los blinis. La galette más típica es la complète con huevo, queso y jamón dulce. Pero las hay también vegetales, de salmón, con pollo y mostaza, con pato y cebolla caramelizada. Todas ellas deliciosas.


Entre los postres destacan las crèpes dulces, donde sí que os recomendaría escoger una sencilla como la de mantequilla con azúcar o la de miel con limón, y la tarte tatin.


Muy recomendable para una cena tranquila en pareja o en buena compañía.


Precio medio 25 euros por persona. 


La podéis encontrar entre Muntaner y Casanovas, en el Passatge Lluís Pellicer.

Nota a tomar en cuenta! Actualmente tienen menú infantil los sábados y espectáculo de magia!

Baguette

Esta es la tercera vez que me pongo manos a la obra con la baguette tradition. Le he dado otra oportunidad y no me arrepiento. Aunque aún hay cosas a mejorar.

La primera fue en el taller de pan artesano francés impartido por Jane Benoit en Bonsfocs. Era mi primer taller de pan y empezar con un pan de tanta hidratación fue más o menos como lanzarme de un avión sin paracaídas. Cristales, paredes y pelo recibieron un alegre baño de masa con la única propiedad terapeútica de la risa.

La segunda fue en casa poco después y decidí desistir. La forma no me salía (la capacidad de coordinación entre mis manos es inexistente), los cortes desgarraron la masa y lo poco que se había salvado lo mandé al garete cuando lo quise meter en el horno. Desastre total.

He necesitado más de un año para verme con fuerzas y volverlo a intentar. Esta vez avalada ya por la práctica en el amasado con varios tipos de masa y en parte animada porque finalmente encontré un molde de horno para baguettes en Baltà Farinetes que pensé que me ayudaría con la tarea.

¿Pero que es la baguette tradition? Es la mejor de las clásicas baguettes francesas. Sólo pueden llevar este nombre las que siguen ciertos criterios y que utilizan para su elaboración únicamente harina, agua, levadura y sal.

El pan resultante tiene una corteza más gruesa, una miga irregular y abierta y de un color crema más intenso. Su aspecto es más rústico.

Es un pan de alta hidratación y necesita una fermentación fría y larga. Este proceso favorece una miga más abierta y ligera.

Sobre cómo hago la masa madre os lo cuento otro día ya que podría dedicar una tesis doctoral a este tema. De momento os recomiendo echar un vistazo a los consejos de Ibán. Díficilmente váis a encontrar mejor explicación.

Ingredientes:
  • 100 g de masa madre firme
  • 500 g de harina blanca T55 (misión imposible encontrarla aquí, yo lo he hecho con harina panificable pero no os lo mismo)
  • 360/375 g de agua
  • 3 g de levadura fresca
  • 10 g de sal
Elaboración:
  • Mezclar la harina, el agua y la masa madre en un bol con una espatúla. Cubrir con un trapo, o mejor un film transparente, y dejar reposar 20-30 minutos. A este proceso se le llama autolyse.
  • Añadir la sal y la levadura desmenuzada.
  • Amasar hasta que adquiera la textura adecuada.
  • Doblar la masa haciendo "foldings" para dar tensión a la masa y dejar reposar 30 minutos (para doblar la masa lo mejor es doblar los extremos sobre sí mismos varias veces, presionando hacia abajo cada vez y dando la vuelta a la masa para formar una bola).
  • Poner la masa en la nevera toda la noche. De esta manera aumentan los agujeros que tendrá posteriormente la baguette.
  • Sacamos la masa de la nevera a la mañana siguiente y la dejamos reposar a temperatura ambiente media horita.
  • Este es el aspecto que adquiere tras pasar toda la noche en la nevera ¿Véis los agujeros?
  • Ponemos la masa en la mesa ligeramente enharinada, la cortamos en trozos de 110/220 g, según si queremos la barra grande o pequeña, y los boleamos dandóles forma de bola (en Francia la baguette auténtica debe pesar 320 g).Dejamos reposar 30 minutos.
  • Ahora viene la parte más chunga: formar la baguette. Como me resultaba difícil doblar y hacer fotos sin llenar la cámara de harina os paso un vídeo que encuentro genial.
  • Una vez formadas las baguettes las colocamos encima de un paño separadas por un pliegue entre cada una (para evitar que se toquen al levar). Las cubrís con otro paño y las dejáis tranquilitas una hora o hasta que doblen su tamaño. Yo en esta ocasión las he puesto directamente sobre el molde de baguettes y las he cubierto con el paño.
  • Precalentar el horno a 250º con una bandeja o recipiente en el interior donde echaréis el agua para crear vapor y la piedra para hornear (si tenéis, si no podéis utilizar una bandeja de horno al revés donde colocar las baguettes).
  • Una vez ya está el último levado, greñar las hogazas. Segundo reto. Se tiene que hacer con decisión y sin miedo porque sino la masa se desgarra y tu te tiras de los pelos. Los cortes los podéis hacer con una cuchilla de afeitar si no tenéis lame. Las baguettes auténticas suelen tener 5/6 cortes en diagonal, pero creo que nos podemos permitir saltarnos las reglas.
  • Si les echas un poco de harina encima cogen un aspecto más rústico.
  • Vaporizar el horno vertiendo agua sobre una bandeja que previamente habremos dejado en el interior o vaporizando. ¡Ojo con las quemaduras! Lo de crear vapor es para que la corteza quede más crujiente.
  • Introducir rápidamente las baguettes en el horno (ya sea encima de la piedra o bandeja). La temperatura bajará irremediablemente, por eso mejor no abrir la puerta del horno durante los primeros 4-5 minutos para mantener el calor necesario para formar la corteza.
  • Cocer durante 15/20 minutos.
¿Cómo sabemos que estan en su punto? Bueno, esto es muy personal. Hay personas que les gusta el pan bien doradito y otras más bien blanco, hay quien odia la corteza y quien la adora.

Si os gusta que tenga una buena corteza a parte de fijaros en el color de la baguette, en su temperatura interior (95º), podéis picar en la parte inferior y ver si oye a hueco (prueba de que está bien). Pero a veces esto engaña y lo mejor es apretar la barra, si cuesta es que tiene una buena corteza.

Si queréis más corteza, bajar un poco la temperatura del horno y dejadlas cocer un poco más.

Ahora os doy mi feedback sobre el molde de baguettes. Indiscutiblemente facilita mucho la tarea, ya que introducir las baguettes en el horno aún disponiendo de las palas de horno, no es fácil. Pero claro, la parte inferior de la baguette no queda igual si la cueces encima de una piedra que encima de metal.

Dicho esto me despido por hoy. Bonne baguette.

Restaurante la Parra


Desde verano no habíamos tenido la ocasión  de volver a La Parra. En esa ocasión disfrutamos de su terracita. En esta disfrutamos de su jabalí estofado. Y pensé que bien se merecía un comentario en este blog.

La Parra es un restaurante de cocina catalana, con aire rústico y trato familiar. Se encuentra en el barrio de Sants y su especialidad son las carnes. Aunque las almejas a la marinera y el rape están para chuparse los dedos. En todo caso los platos fuertes destacan sobre las ensaladas.

Es un magnífico lugar para descubrir una gastronomía catalana de gran calidad: escalibadas, embutidos, caracoles, calçots, escaixades, alcachofas. Pero también para dejarte seducir por un delicioso estofado de jabalí o un crujiente de verduras.

Las carnes a la brasa las cocinan a la vista de todo el mundo.

Los platos son grandes, tanto que ofrecen la posibilidad de pedirte media ración.

Los postres son en su mayoría de la casa y destaca el flam de mató. Un queso fresco catalán que tenéis que probar sin falta.

La clientela del barrio, catalana, se mezcla con los turistas. Especialmente en verano. El ambiente es sencillo y distendido. Y la relación calidad/precio más que adecuada. Unos 30 euros por persona.

Os invito a descubrirlo.

Carbón de reyes



Después de jugármela con el roscón de reyes añadiéndole mazapán (delicioso), y aprovechando el levado del roscón, me atreví a hacer un poco de carbón para completar el día de reyes.
Qué queréis que os diga, sobran palabras. Lo único un poco decepcionante fue la reacción del carbón al echarlo en el molde ya que en taller de turrones de Bonsfocs fue espectacular. Como un volcán en erupción.
Aquí tenéis la receta. Para hacerla vais a tener que sacar vuestros trajes de deshollinador, ya que uno de los ingredientes mágicos es hollín. Sí, puedo imaginarme vuestras caras, la misma que puse yo. Pero es cierto. 
El hollín también se puede encontrar en droguerías. Parece ser que en Barcelona, lo hay en Químics Dalmau.
Aquí tenéis la receta.
Ingredientes para el azúcar caramelizado:
  • 500 g de azúcar
  • 100 ml de agua
Ingredientes para el cuerpo del carbón:
  • 1 clara de huevo
  • 1 cucharada de hollín
  • unas gotas de anís
  • azúcar al gusto (unos 100 g)
  • 1 recipiente cubierto con papel de horno para verter el balcón
Elaboración:
  • Llevar a ebullición los 500 g de azúcar con los 100 ml de agua hasta que esté a punto de caramelo (a unos 140º).
  • Apartar el caramelo del fuego y añadir los ingredientes del cuerpo del carbón hasta que quede como un arroz negro.
  • Sin dejar de mezclar, veréis que empieza a subir y que luego baja de golpe.
  • Seguimos removiendo y, ops,vuelve a subir una segunda vez. Es el momento de volcar la mezcla en el recipiente que tendremos previamente preparado forrado con papel de horno (contra más alto mejor).
  • ¡Ya tenemos el volcán! 
  • Ahora sólo nos falta dejarlo enfriar y romperlo según nos guste. 
El próximo año todos seremos malos para comernos este carbón.